A partir del siglo III d. C., diferentes oleadas de pueblos provenientes del Este fueron llegando al territorio que dominaba el Imperio Romano. Las migraciones continuaron durante la Edad Media y sus principales protagonistas fueron los germanos, los musulmanes, los húngaros, los normandos y los daneses.
Esas incursiones masivas en la región del Mediterráneo - muchas de ellas violentas - alteraron las formas tradicionales de vida de las poblaciones que ya estaban allí asentadas. Entre otros cambios, se debilitó el comercio, y la actividad económica se fue centrando cada vez más en el feudo como unidad productiva agropecuaria.
Los feudos eran relativamente autosuficientes y todas las tareas que permitían la subsistencia del conjunto de la sociedad las realizaban campesinos sometidos a un régimen de coerción laboral.
En el interior de cada feudo se diferenciaban dos tipos de terrenos: la reserva señorial, en la que los siervos debían trabajar obligatoriamente (llamada "serna"), y el conjunto de las pequeñas explotaciones familiares (o "mansos"), de las que disponían los campesinos para su propio sustento.
La difusión del conocimiento en los inicios de la Modernidad
Durante la Edad Media la difusión de las ideas y el conocimiento estuvo restringida a muy pocas personas. Los únicos que tenían acceso al saber eran los monjes copistas, quienes transcribían a mano los textos antiguos, que prácticamente no tenían difusión.
Algunos monasterios cristianos se dedicaron al cuidado y la reproducción de las obras de los autores de la antigüedad grecorromana. Así, las bibliotecas cristianas preservaron el conocimiento antiguo y las obras de los teólogos cristianos contemporáneos. Al mismo tiempo, fueron las autoridades eclesiásticas las que decidían qué textos y qué ideas podían circular y difundirse, y cuáles no.
En el siglo XV se desarrolló en Europa un instrumento más eficaz para reproducir y difundir escritos: la imprenta de tipos móviles, creada por el alemán Johannes Gutenberg. Gracias a este invento, los intelectuales europeos contaron con un instrumento para divulgar los escritos de la Antigüedad clásica.

Vuelvo a felicitarte por el blog. Muy prolijo y con datos concretos e interesantes. Un gran aprovechamiento de los recursos.
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